Cipriana Audivert, estuprada "voluntariamente"
Un apellido que siempre me ha resultado elusivo en Cartagena es Audivert. Persiguiéndolo me tropecé accidentalmente con el apellido Violet, también poco conocido. Sobre María de la O Violet escribí la entrada anterior de este blog. Pero en la búsqueda encontré un expediente de 1801 en el Archivo General de la Nación titulado “Juicio seguido a José Luis de Hoces por el desfloramiento de Cipriana Audivert, hija de Idelfonso Audivert, denunciante y acusador del delincuente”.
José Luis de Hoces no era otro que José Luis de Osse Roca, nacido por 1781, hijo de Sebastián de Osse Acevedo y Paula Antonia Roca Pupo, familia a la que también me referí en una entrada anterior.
Los primeros folios del documento, digitalizado en más de cien imágenes, están rotos y solo se aprecia un 40% del contenido. Empiezan con la declaración de Cipriana Audivert pero salvo palabras sueltas como “preñez”, “dolerle”, “pegó”, “calle”, “puerta”, entre otras, no es posible reconstruir su testimonio. Lo mismo ocurre con el de don Josef de Zepeda, pero de este se alcanza a suponer que vio en varias ocasiones, al pasar frente a la casa de don Idelfonso Audivert, a (no se lee) de pie en la puerta. A partir del siguiente testigo, Melchor de Najar, quien vivía al lado de la familia Audivert, es posible acceder a un 80% o más del testimonio. Afirmó que don Josef Luis de Oses tenía amores con Cipriana y que incluso a veces se refugiaba en la casa del testigo cuando veía llegar a don Idelfonso Audivert. Declaró doña Luisa de Barrios, también vecina de los Audivert, quien dijo que “…le consta la honestidad, recato y buen concepto en que ha estado su hija Cipriana, que así mismo ha observado los [ilegible] que ha hecho don Josef Luis de Oses…que una noche se metió [ilegible] la mitad del zaguán de su casa huyendo de que lo viese el dicho Audivert, que otra noche se paró el Oses a conversar en su puerta con la Rafaela, hermana de la Cipriana…también sabe porque se lo dijo la Rafaela que el don Josef Luis había pedido a su padre a Cipriana para casarse con ella y lo mismo que esta se hallaba embarazada por el don Josef Luis…”
El testimonio de doña María Micaela Sánchez Rodeno, vecina también, confirma que era público y notorio que don Josef Luis enamoraba a Cipriana y aprovechaba las ausencias del padre para visitarla. Doña María Micaela contó que en una ocasión lo vio “correr de la casa del dicho Audivert para la de doña Valentina Solana en donde se metió, y hasta el sombrero se le cayó…” Y así siguen los testigos hablando de las veces que veían a don Josef Luis huyendo a esconderse cada vez que aparecía don Idelfonso Audivert, olvidando en sus carreras la hebilla de un zapato, el sombrero y otras pertenencias.
La declaración de Josef Catalino Carracedo añadió detalles: “En días pasados, viniendo el que declara por la plaza de Santo Toribio, se encontró con don Josef Luis de Oses y le dijo: hombre, con que tienes preñada a Cipriana, a lo que le respondió yo no sé si lo está, lo que sí es que me la mamé…”
Por su parte, el abogado de la Real Audiencia doctor don Josef Germán Gutiérrez de Piñeres afirmó que el padre de Cipriana le confesó que en una ocasión en que sorprendió a don Josef Luis de Oses y lo confrontó, este “paró directamente a significarle que sus intenciones eran rectas y con el santo fin del matrimonio en cuya virtud se la pedía; pero que no podía ser tan pronto por no estar concluida la testamentaria de su padre ni poder manejar lo que le cupiese de hijuela…” La declaración sigue arrojando datos interesantes como que don Josef Luis de Oses le llevó a Gutiérrez de Piñeres con posterioridad un “expedientito que promovía para separar al don Joaquín Franco de su curatela”.
Los anteriores testimonios fueron los presentados por el denunciante, es decir, por don Idelfonso Audivert, padre de Cipriana. Posteriormente, el doctor Joaquín Franco, curador testamentario de don José Luis de Oses, el acusado, todavía menor de edad, quien sabemos era su cuñado puesto que el doctor Franco se había casado en 1793 con Beatriz de Osse Roca, presentó un escrito en el que negó que su hermano político hubiera “stuprado a Cipriana Audivert bajo palabra de casamiento” y pidió la suspensión de la causa, que en realidad terminó siendo desestimada porque la ofendida había intimado con el acusado voluntariamente bajo promesa de matrimonio, aunque esta tampoco se había probado. En resumen, ella no fue forzada porque creyó en una promesa pero como esta tampoco se probó, el acusado no tenía ninguna deuda con la justicia. Por si las moscas, el doctor Joaquín Franco pidió licencia para llevarse a su cuñado a Cuba por razones de negocio.
Don Idelfonso Audivert no se quedó quieto. Le dio poder al doctor Joaquín Eduardo Pontón en Santa Fe de Bogotá para apelar, quien lo hizo acusando el proceso como “el más informe y desarreglado que puede imaginarse”, destacando la “monstruosidad y la injusticia notoria de todas las providencias dictadas…” La sentencia de todas formas fue confirmada pero se condenó al acusado a pagar una dote y se absolvió a don Ildefonso de la condenación en costas.
Del hijo de Cipriana no sabemos nada.
FUENTES:
-Archivo General de la Nación. CRIMINALES-JUICIOS:SC.19,215.D.7
José Luis fue victima del consentimiento de Cipriana
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