Una antepasada pobre, aunque decente

Cuando el rey Carlos III se vio en la obligación de aumentar la tropa en Indias para atender los crecientes enfrentamientos con los ingleses, empezó a darse un fenómeno que los españoles no habían previsto. Los militares nativos españoles empezaban su carrera en la Península, y cuando eran trasladados a Indias, muchos llegaban casados y con familia. Pero no sucedía lo mismo con la oficialidad criolla. En plata blanca, los oficiales españoles llegaban “bien casados”, mientras que los criollos, “llevados por la influencia de su bajo nivel cultural y el deseo de mantener sus vínculos tradicionales…generaron gran preocupación entre las autoridades castrenses...por el incremento inusitado de militares mal casados”. Existieron muchos casos de matrimonios “inconvenientes” entre oficiales del Regimiento Fijo de Cartagena de Indias, y de la lectura de los documentos de entonces puede uno deducir la clasificación que se hacía de las mujeres locales: las había distinguidas; dignas pero caren...