La casa

Casi todas las estancias de la casa daban a un patio, y a su vez estaban comunicadas entre sí de forma que uno podía entrar en el primer cuarto e ir pasando por cada uno de los otros hasta llegar al último, y en cualquiera de ellos, si te provocaba, salir al primer patio (porque había otro, el de atrás, menos visitado, misterioso). La cocina y el baño eran estancias independientes y posteriores, “modernas”. Estaban desconectadas del resto del circuito, de tal suerte que si a media noche necesitabas ir al baño, optabas por una de dos: despertabas a los demás para salir al patio por el último cuarto –el más cercano al baño- o acudías a la más discreta pero menos agradable bacinilla de peltre que todas las camas tenían al pie. Cartagena de Indias nació en el agua pero el acueducto se demoró. De noche se tendían toldos para poder dormir sin la insolencia de los mosquitos. Entonces tu cama quedaba reducida a un rectángulo íntimo, propio e independiente que se conver...